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Cartas desde España

Carta 30

Los Solomont (foto: Embajada EE.UU.)

Los Solomont (foto: Embajada EE.UU.)

Los días se están alargando. La luz de Madrid se vuelve cada vez más brillante. El aire es un poco más cálido presagiando la llegada de la primavera y los almendros, los manzanos y los cerezos están floreciendo. Pero, como dice mi banda de rock favorita, “el invierno se ha moderado, pero el aire es fresco” o, como dicen en España, “cuando marzo mayea, mayo marcea”.

Me perdonaréis por “regodearme con la meteorología”, pero es ciertamente mejor que la nieve que nuestros amigos y familiares están soportando aún en Boston. Con un poco de suerte, todos experimentaremos pronto la verdadera primavera.

Durante las últimas semanas ha habido unas cuantas actividades interesantes y divertidas.

Comencemos por las divertidas. El cumpleaños de Alan es en febrero. Aquellos que recordéis las Cartas desde Madrid de años anteriores os acordaréis de que le sorprendí pidiendo a la cafetería de la Embajada que preparase su comida favorita, perritos calientes, e invitando a la comunidad de la Embajada a celebrarlo con nosotros. Este año quería añadir algo de “salsa” a los perritos y me puse en contacto con la empresa Oscar Mayer en España para que su “perrito móvil” viniera a la Embajada. Era un día muy soleado y disfrutamos de unos fantásticos perritos calientes estadounidenses y unos panecillos buenísimos. Mi querido esposo no es difícil de sorprender, pero este año ha sido el más divertido. Una imagen vale más que mil palabras (ver foto 1 / ver foto 2).

Otro regalo que llegó por el cumpleaños de Alan fue el nacimiento del precioso hijo de mi sobrina Amy. Se llama Lewis Julian Winston o “Leo”. Nos encanta ser tíos abuelos y mi madre está exultante por ser bisabuela. Amy y Rob están contentísimos, como lo está el resto de la familia.

Hemos estado llevando la vida ajetreada habitual. Alan dio un discurso sobre la política exterior de Estados Unidos durante el segundo mandato de Obama en Barcelona. Mientras estábamos allí, volvimos a visitar la obra maestra de Gaudí, la Basílica de la Sagrada Familia. La han reabierto hace poco, después de importantes obras de construcción. Tuvimos el privilegio de visitarla guiados por el arquitecto principal del proyecto de construcción y renovación, Jordi Bonet. El Sr. Bonet trabaja desde hace más de treinta años en la última fase de construcción. Gaudí murió antes de terminar la Basílica, que después sufrió graves daños durante la Guerra Civil Española. El templo sigue el diseño original de Gaudí y está en construcción desde hace muchos decenios, y se tardará algunos más en terminarlo. Jordi Bonet es hijo de un arquitecto que trabajó con Gaudí. Conoce la Sagrada Familia desde los siete años. Es un verdadero discípulo de Gaudí y cree que éste dejó un margen de libertad creativa en su visión. Bonet ha realizado una labor de desarrollo de la Basílica maravillosa guiado por el concepto original de Gaudí y fue un honor visitarla con él. Se trata de una obra de amor (ver photo).

También hemos hecho algún que otro viaje personal y volvimos a Marruecos tras la maravillosa visita que hicimos a Marrakech en noviembre. Esta vez viajamos a Skoura, un pueblecito al borde del Sáhara Occidental, al que llegamos después de varias horas en coche por las montañas del Alto Atlas. Pasamos una noche en el Sáhara y dormimos en una tienda lujosamente equipada. Era el desierto, sin nada más que arena, el cielo y un impresionante silencio. Es un país precioso y, encaramados a una duna, contemplamos un atardecer y un amanecer espectaculares. Por el camino vimos también a nómadas bereberes que de alguna forma viven en esta accidentada topografía, cuidando sus ovejas y sus cabras. Es romántico y muy exótico (ver foto 1 / ver foto 2).

Por supuesto, cuando volvimos a Madrid, nuestras agendas estaban llenas.

Me invitaron a hablar ante FEDEPE, organización que promueve los contactos, las actividades y otras oportunidades entre directivas. Una vez más, me impresionaron enormemente las directivas españolas, por su empuje, su perseverancia, sus logros y su calidez y compañerismo. Mi discurso se tituló “Encontrar la pasión en el tortuoso camino de la vida” y, si alguno desea el texto, por favor, que me lo pida y se lo enviaré (ver foto 1 / ver foto 2).

Hemos tenido la suerte de poder asistir a muchos partidos de fútbol. Los últimos han sido Real Madrid-Manchester, en la Liga de Campeones, y el denominado “clásico”, entre los rivales Real Madrid y Barça. Lo confieso, estos partidos me parecen emocionantes y divertidos y en absoluto parecidos a los acontecimientos deportivos a los que asistimos en Boston. En primer lugar, el estadio Bernabéu es la sede del Real Madrid y se ocupan cada uno de sus 85 000 asientos. El equipo salta al campo al son de Plácido Domingo. Cada tiempo dura 45 minutos sin interrupciones y nadie abandona su asiento mientras se está jugando. Es muy divertido ver lo que estos asombrosos deportistas pueden hacer con sus pies y su cabeza y la pasión de los hinchas españoles por este deporte (ver foto).

Hace poco fuimos a un concierto a cargo de un grupo de seis alumnos del “Berklee College of Music en Valencia” en la Biblioteca Nacional de España, en Madrid, en el marco de una exposición sobre jazz copatrocinada por la Embajada. Los alumnos de Berklee tienen muchísimo talento. Si alguno os enteráis de que un alumno de Berklee va a actuar cerca de donde os encontráis, os recomiendo que vayáis a escucharle. Y los que estéis pensando en visitar España, incluid Valencia en vuestra lista de lugares que no hay que perderse.  La Ciudad de las Artes y las Ciencias, construida en el antiguo cauce de un río, fue diseñada por otro gran arquitecto español, Santiago Calatrava, y allí se encuentra el campus de Berklee en Valencia. Es increíble; su arquitectura futurista os recordará la serie de dibujos animados de la tele Los Supersónicos (ver foto).

Agradezco todas las preguntas y comentarios que recibo cuando muchos de vosotros respondéis mis Cartas. Como se publican en la página web de la Embajada, también me llegan muchos comentarios de lectores españoles. Me agrada sobremanera que haya españoles a los que les gusten mis Cartas y la imagen positiva que doy de su país. Lo hemos dicho muchas veces: queremos mucho a este país y su gente y nos sentimos honrados y afortunados por hacer lo que hacemos.

Hace poco recibí un comentario sobre las diferencias entre Estados Unidos y España: “Los españoles trabajan para vivir y los estadounidenses viven para trabajar”. ¿Es esto verdad? No hay que generalizar, pero sí creo que en Estados Unidos podríamos aprender a disfrutar de la vida plenamente y descansar de vez en cuando. A pesar de las dificultades a las que se enfrenta la gente en este país, no han perdido esto de vista. Estoy intentando mejorar en este aspecto y poner a un lado los correos electrónicos sin sentir que tengo que contestar inmediatamente. Es una tarea en curso. Ya veremos.

Con respecto a esto último, gracias por leerme. Hasta luego.

Como siempre, se pueden ver las Cartas atrasadas en la página de la Embajada.

Susan