Skip Global Navigation to Main Content
Skip Breadcrumb Navigation
Cartas desde España

Carta 17

La familia Solomont con la Secretaria de Estado Clinton (foto: Embajada de EE.UU.)

La familia Solomont con la Secretaria de Estado Clinton (foto: Embajada de EE.UU.)

Después de terminar cada carta, una de mis alegrías es despertarme la mañana siguiente a su publicación y leer vuestras respuestas.  Muchas gracias.    Es fantástico recibir vuestros comentarios, y cada vez encuentro maravillosas respuestas y nuevas preguntas interesantes.  Haré lo que pueda para contestarlas, y creo que dedicaré la próxima carta a contestar preguntas.

Acabamos de terminar lo que parecía el mes más ajetreado desde nuestra llegada a España.  Estuvo lleno de viajes, la celebración del Día de la Independencia, una VAP (visitante de alto perfil), el calor del verano, holas y adioses, y algo de vacaciones.

A finales de junio, Alan regresó de su segunda visita a Afganistán.  Esta vez le invitó el Almirante James Stavridis, Comandante Supremo Aliado en Europa (SACEUR, según sus siglas en inglés).  El Almirante Stavridis tiene un Doctorado por la Escuela Fletcher de la Universidad de Tufts y, como Alan, es un gran admirador de Ernest Hemingway.  Y al igual que nosotros dos, es también un gran aficionado al vino de Rioja.  Es un verdadero hombre del Renacimiento, y, como máximo mando militar de las tropas estadounidenses y de la OTAN en Europa, suele invitar a los Embajadores estadounidenses ante países europeos para acompañarle en sus viajes a Afganistán.  El propósito de su visita en esta ocasión fue observar el traspaso de responsabilidades al pueblo afgano a través de la formación y la preparación de un ejército y una policía afgana.  A pesar de todos los retos a los que hacemos frente en Afganistán, Alan volvió del viaje optimista de que la estrategia del Presidente está dando resultados debido a los valientes esfuerzos de estadounidenses, españoles y demás miembros de la coalición que están trabajando junto con los afganos como socios.

Alan volvió el día antes de nuestra celebración del 4 de Julio, que tuvo lugar este año el jueves, día 30 de junio.  No creo nunca haber sentido tanta expectación para el 4 de Julio como este año.  En Estados Unidos se suele considerar la fiesta como un largo fin de semana, el momento para comenzar las vacaciones o quizás un buen día para una barbacoa.  En el mundo diplomático, casi todos los países organizan una gran celebración de su Día Nacional.  Nos invitan a muchas y es difícil asistir a todas, pero para nosotros el 4 de Julio, Día de la Independencia, es muy especial.

En el pasado, siempre se celebraba el Día 4 de Julio en la residencia del Embajador.  Recordaréis haber leído acerca de esto en mi carta del año pasado por esta época.  Este año, Alan quiso hacer algo distinto para captar la atención y amplificar nuestro mensaje.  Primero, tuvo la brillante idea de celebrarlo en el Palacio de Cibeles.  Se trata del edificio de comunicaciones o “correos” situado en la Plaza de Cibeles, una preciosa plaza que enlaza dos grandes avenidas, el Paseo de Recoletos y el Paseo del Prado.  Cibeles fue la diosa romana de la naturaleza y el Palacio de Cibeles es un magnífico edificio de principios del siglo XX.  Abrió sus puertas en 1919, y fue la sede original del servicio de correos y comunicaciones en Madrid.  En 2007 se convirtió en el Ayuntamiento de Madrid, y el Alcalde Alberto Ruiz Gallardón, supervisó su reforma.  Este edificio exquisito, ahora un icono monumental, fue donde se celebró nuestro Día de la Independencia.

Dirigida por un comité de voluntarios, la organización de este evento requirió el esfuerzo de muchas personas en la Embajada.  Es difícil explicar la  enormidad del acto, pero con la asistencia de más de 2.000 personas, os puedo garantizar que no exagero.  Es también la única ocasión en la que las normas del Departamento de Estado permiten que la Embajada recaude fondos privados.  Alan dio muestras de sus excelentes dotes, y pudo encontrar suficiente generosidad en la comunidad empresarial estadounidense para poder realizar una gran celebración.  Fue mucho más que una fiesta.  El 4 de Julio ofrece la oportunidad para presentar los valores estadounidenses y el espíritu de la democracia.  Previamente la Embajada había convocado un concurso de ensayo para estudiantes de bachillerato en Madrid sobre “Lo que significa la democracia para mí”.  El ganador, un joven de 14 años de uno de los colegios bilingües, leyó su ensayo delante de los invitados.  El Patio de Cristal estuvo decorado espectacularmente, con banderas estadounidenses, una alfombra azul con estrellas blancas, una tarima construida específicamente para la ocasión, y una pantalla gigante.  Proyectamos un magnífico video realizado para la ocasión, con Bruce Springsteen cantando “The Rising” junto a escenas y caras de Estados Unidos y que finalizó con unos espectaculares fuegos artificiales.  El programa también incluyó la presentación de la bandera, los himnos nacionales de España y Estados Unidos y las palabras del Alcalde y del Embajador.  Al soltar los globos llenos de helio que subieron flotando hasta el techo de cristal tres plantas más arriba comenzó la celebración.  Se sirvió comida representativa de las distintas regiones de EE.UU., incluidos bocaditos de bogavante, chili, fajitas del suroeste, barbacoa y los clásicos perritos calientes y hamburguesas.  La comida fue fantástica y también hubo un grupo español de rock que tocó toda clase de canciones americanas y españolas.  Saludamos y hablamos con mucha gente, pero cuando comenzó la música, no paramos de bailar.
Hubo un elemento más en la celebración del 4 de Julio este año.  El fin de semana del 4 de Julio, uno de los periódicos más importantes de España, El País, optó por dedicar su magacín del domingo, El Semanal, a examinar la relación actual entre España y Estados Unidos.  Fue todo un éxito, con entrevistas de estadounidenses que viven en España, españoles que viven en EE.UU. y una gran entrevista del Embajador de EE.UU.  Captó realmente la firmeza de la relación y la alianza que existe hoy entre nuestros dos países y fue el colofón perfecto de una celebración especial del Día de la Independencia.

El día siguiente tenía que haber sido de recuperación, pero no hubo tregua posible.  Inmediatamente después de la celebración del 4 de Julio llegó a España una visitante de muy alto perfil (VAP): la Secretaria de Estado Hillary Clinton.  Fue una visita emocionante y quiero expresar mis elogios al personal de la Embajada.  Al mismo tiempo que organizaba la celebración del 4 de Julio, daba apoyo a las visitas de tres miembros del gobierno (tratadas en la Carta núm. 16), y hacía frente al normal ajetreo de la Embajada se dedicó también a trabajar con el equipo de avanzadilla de la Sra. Clinton para programar una visita muy intensa, muy llena y muy bien organizada a Madrid.  La Secretaria Clinton se reunió con S.M. el Rey Juan Carlos I, el Presidente Zapatero, la Ministra de Asuntos Exteriores y de Cooperación Trinidad Jiménez, y el líder de la oposición Rajoy.  Tras seis horas de sucesivas reuniones, la Secretaria Clinton halló el tiempo para encontrarse con el personal de la Embajada para agradecerle el trabajo que realiza.  Fue una visita relámpago muy intensa y productiva.   De nuevo, fuimos testigos de la consideración que tiene España por nuestro país, y la visita de la Secretaria Clinton resaltó cuan importante y valorada es España como amiga para Estados Unidos.  

La Secretaria de Estado se marchó a las 16:00 horas de la tarde del sábado, y después disfrutamos unas horas no programadas para posteriormente continuar la diversión.  El legendario jugador de golf Jack Nicklaus estuvo en Madrid para inspeccionar un campo de golf diseñado por él y aceptó, generosamente, nuestra invitación para unirse con nosotros y un grupo de dirigentes empresariales estadounidenses y golfistas españoles para tomar el brunch del domingo en nuestra residencia.  “Jack” no pudo haber sido un mejor invitado.  Saludó y posó para hacerse fotografías con todo el mundo.  Habló mucho sobre lo difícil que es el deporte del golf, y fue muy divertido cuando explicó que ya no juega regularmente.  La gente suele acercarse para decirle que ojalá jugara como él, y resulta, según él, que tal como juega ahora, ¡todo el mundo puede!

Después de una semana más o menos de un programa normal de trabajo, fuimos a la Costa Brava, costa abrupta y montañosa en el noreste de España, para una nueva visita a El Bulli.  En la carta núm. 16 hablé de un acto que ofrecimos para la autora estadounidense, Lisa Abend, del libro Los aprendices de hechicero.  Cuenta las historias de los becarios que trabajan en El Bulli con el “hechicero”, es decir, el fenomenal chef Ferrán Adriá.  En la recepción para Lisa, Ferrán, nos invitó, muy generosamente, a volver a su restaurante para una última cena antes de su cierre el 31 de julio.  El Bulli está cerca del pueblo de Roses, en una bonita cala del Mediterráneo.  Ferrán nos recibió en su elegante cocina vanguardista, bien organizada y muy ajetreada, con besos y un abrazo fuerte.  Después de sacarnos unas fotos, fuimos acompañados a nuestra mesa y comenzó la diversión.  Nos sirvieron nada menos que treinta y seis platos, incluidos algunos de los favoritos de nuestra visita del año pasado, como el sloe gin fizz caliente y los cacahuetes miméticos (cacahuetes de chocolate que verdaderamente se derriten en la boca).  Los platos más nuevos incluían papel prensado con flores secas, cristales de hielo de wasabi y navajas con sushi.  Cada plato era memorable y contenía algún elemento de sorpresa.  Me recordaba una de mis canciones favoritas—“el cielo era amarillo y el sol azul.”  En esta nueva gastronomía nada es lo que aparenta ser, pero todo tiene sentido.  El Bulli cierra las puertas de su restaurant, pero Ferrán Adrià va a crear una fundación para la investigación y la innovación gastronómica.  Estoy segura que sentiremos la influencia de su creatividad durante muchos años todavía.

Después de nuestra fasto culinario, nos hospedamos en un lugar cercano, en la zona de España conocida como L’Empordà.  Nos quedamos cerca del pueblo de Figueres, lugar de nacimiento de Salvador Dalí, y donde se encuentra el Teatro-Museo Dalí.  El artista pasó los últimos quince años de su vida en Figueres, dirigiendo personalmente la creación de su museo, ubicado muy apropiadamente en un viejo teatro.  El museo es el escenario de Dalí, y está lleno de su increíble creatividad y genialidad.  También nos paseamos por el paisaje y encontramos un bonito pueblo pequeño, Le Bisbal, donde compramos cerámica.   Nos hospedamos en una encantadora casa de labranza reformada y convertida en un pequeño hotel con encanto.  Como en tantos otros sitios, no tuvimos suficiente tiempo para disfrutar plenamente de nuestra estancia, por lo que lo hemos incluido en nuestra creciente lista de lugares a los que queremos volver.

Los momentos más difíciles del mes pasado han sido las despedidas de los colaboradores y amigos de la Embajada.  La estancia de Arnold Chacón como Ministro Consejero en España terminó en junio.  Arnold ha sido un colaborador increíble para Alan, y él y su esposa, Alida, se ya son buenos amigos.  Despedirnos de ellos no fue fácil.  La buena noticia es que el Presidente Obama ha nombrado a Arnold Embajador de EE.UU. ante Guatemala.  Estamos muy contentos para él y para Alida, y que nuestro país siga beneficiándose de su servicio.  El nuevo Ministro Consejero en España es Luís Moreno, un diplomático estadounidense igualmente distinguido.  Luís llega tras trabajar durante el último año en Bagdad, y anteriormente, como Ministro Consejero en Tel Aviv.  Luís y su esposa Gloria, su hija Denise, y su perro Ollie están instalándose y prevemos que trabajaremos muy estrechamente con ellos.  Ésta es la temporada en que los funcionarios del Servicio Exterior rotan en sus puestos.  Si bien damos la bienvenida a muchos nuevos y fantásticos miembros del equipo, echamos de menos los talentos y la amistad de otros que han contribuido al éxito de la Embajada en Madrid.  Con anterioridad este verano, nuestra buena amiga Amy Dove, la increíblemente capaz ayudante de Alan, se marchó hacia su nuevo destino en Méjico.  Es parte de la vida en el Servicio Exterior, pero no me gusta, y decir adiós es pura y llanamente difícil.

Concluiré esta carta con un último tema.  Nuestra familia acaba de volver de unas vacaciones en Escandinavia y el Mar Báltico.  Por primera vez viajamos en un crucero desde Estocolmo a Tallín (Estonia), San Petersburgo, Helsinki y Copenhague.  Cada ciudad fue maravillosa, y ofrecía distintas historias, distintas culturas y nuevas experiencias para todos nosotros.  También, y para nuestra sorpresa, nos encantó viajar en barco.  Ofrecía una combinación perfecta de turismo y relajación, y ninguno engordó los tres kilos enteros que nos advirtieron que engordaríamos en un crucero.  También, salir de España fue bueno para nosotros.  Pudimos disfrutar del lujo de la normalidad, viajar por nuestra cuenta, sin escoltas, ni chóferes ni el trato especial que acompaña el cargo que tenemos.

Estamos de vuelta en España con las pilas recargadas.  Pasan muchas cosas por aquí, con las próximas elecciones y la crisis de la deuda europea, pero los españoles se relajan en agosto, y esperamos hacerlo también.  No tendremos ese lujo cuando llegue septiembre, que promete ser muy ajetreado y lleno de actividades..

Hasta luego- hasta el mes que viene.

Susan

P.D.—Si os interesa, podéis encontrar cartas anteriores en español y en inglés en la página web de la Embajada de Estados Unidos en Madrid.