Cartas desde España
Carta 21
Los Solomont (foto: Embajada de EE.UU.)
Una vez más, me he retrasado con mi carta. A estas alturas, todos podéis suponer por qué: estamos muy ocupados.
Habría
escrito esta carta antes de que acabara el año, pero además de nuestras
actividades habituales estábamos inmersos en las fiestas y
celebraciones propias de la época como una celebración de Janucá y
varias fiestas más, la visita de Santa Claus a los niños de la Embajada
y, por supuesto, mi cumpleaños.
También están pasando muchas
cosas en España tras la elección de un nuevo gobierno. Después de ocho
años en el poder, el PSOE, partido de centro-izquierda, fue derrotado
contundentemente por el PP, partido de centro-derecha. Los miembros del
nuevo gobierno asumieron sus cargos justo antes de Navidad. Una de las
principales prioridades de la Embajada es mantener nuestra sólida
relación con el nuevo gobierno. Alan y su equipo han trabajado mucho
para que así sea y diría que han comenzado muy bien.
En diciembre
llevamos a un grupo de líderes empresariales y gubernamentales a
visitar un portaaviones estadounidense que regresaba a casa tras un
despliegue. Tal vez recordéis de mi carta de junio pasado (número 16)
que acompañamos al Secretario de la Armada, Ray Mabus, en una visita al
portaaviones “George H. W. Bush” que iba rumbo a una misión. Visitamos
el mismo portaaviones, ¡pero esta vez lo abordamos mientras se
encontraba en movimiento! Llegamos en un avión para entregas a bordo
(COD por sus siglas en inglés) que aterrizó en la cubierta del buque.
Llevábamos todo tipo de pertrechos de protección; íbamos sujetos mirando
hacia la cola del avión y, como tiene sólo dos ventanillas, la verdad
es que no se ve mucho. Al aterrizar se detiene rápidamente. Recordad
que se trata de la cubierta de un barco, no de una pista de aterrizaje.
Fue un alivio bajar a la cubierta sabiendo que había llegado sana y
salva. El despegue da más miedo que el aterrizaje, pero afortunadamente
regresamos íntegros a la base militar de la que habíamos salido. De
nuevo, fue una gran experiencia visitar a nuestros hombres y mujeres de
uniforme y mostrar a nuestros amigos españoles la fuerza que podemos
desplegar para promover la seguridad en todo el mundo. También fue
maravilloso volver a ver a la Almirante Nora Tyson y al Capitán "Lex"
Luther.
Alan y yo volvimos a Estados Unidos durante parte de las
fiestas. Fue un respiro agradable. Lo pasamos francamente bien en casa
con Becca y Stephanie. Visitamos a mi madre, comimos en muchos de
nuestros restaurantes favoritos y fuimos al cine en inglés (sin
subtítulos ni doblaje). De nuevo, disfrutamos del cálido abrazo del
hogar, pero nada más aterrizar de nuevo en Madrid volvimos al ritmo
frenético de siempre.
La tarde de nuestra vuelta, nos unimos a
los Voluntarios en Acción (VIA) en el Hospital del Niño Jesús, un
hospital infantil de Madrid. En diciembre, VIA, el destacamento de
marines y el American Club of Madrid hicimos una campaña conjunta de
recogida de juguetes. Fuimos al hospital para entregar más de 150
juguetes a niños y niñas que estaban pasando las fiestas allí. Fue
realmente conmovedor ver cómo se les iluminaba la cara al recibir un
regalo. Unos treinta voluntarios de la comunidad de la Embajada
acompañaron a dos marines vestidos con el uniforme de gala. Para
consternación del Embajador, las familias y los niños sólo querían
hacerse fotos con los muy guapos marines y dijo en broma: “Es la última
vez que voy con ellos”. Pero no es cierto: iremos con los marines en
cualquier ocasión.
Recibimos muchos comentarios positivos acerca
del programa Voluntarios en Acción por parte del personal de la Embajada
y sus familiares. La Embajada en Madrid está realmente comprometida
con la promoción del voluntariado en España, incluso entre sus propios
integrantes. Muchos, especialmente el personal local, participamos en
estas actividades y lideramos algunas. Resulta gratificante ver que la
cifra de voluntarios crece y se dan cuenta de la importancia del
voluntariado.
Continúo con mis paseos y explorando Madrid todo lo
que puedo. Todos los días hay que sacar a pasear a Stella, así que
siempre hay una oportunidad para explorar un poco. Ha hecho un tiempo
buenísimo. Aunque sea acusada de “regodearme con la meteorología”, no
lo puedo evitar. Todos los días hay un cielo azul despejado, hace sol y
las temperaturas rondan los 50 ó 60 grados (Fahrenheit). Los
madrileños dicen que hace falta que llueva y es cierto, pero a los que,
como nosotros, estamos acostumbrados a los inviernos de Nueva
Inglaterra, nos resulta difícil no disfrutar del tiempo aquí. Durante
mis paseos miro con frecuencia los escaparates. Enero es el mes de las
“rebajas”. Todo está a buen precio y, a pesar de la difícil situación
económica, mucha gente sale de compras. Una cosa que me parece graciosa
es cómo cambian los escaparates algunas tiendas. Ponen grandes
letreros anunciando “rebajas”, pero muchas cubren los escaparates con
papel marrón mientras cambian la exposición. Es casi como si los
escaparates mostraran su recato y no se ve la nueva exposición hasta que
no está lista. Resulta divertido verlo y, al final, los escaparates
están siempre estupendos. Es un elemento encantador más del que me he
percatado desde que vivo aquí.
Mucha gente me pregunta qué tipo
de televisión vemos y llevo tiempo queriendo explicarlo. Las
transmisiones de televisión que recibimos en la residencia nos llegan
gracias a la Armed Forces Television Network (AFN), de las Fuerzas
Armadas. Tenemos siete canales: dos de deportes, CNN International y
otros cuatro que alternan su programación. No vemos anuncios, pero sí
mensajes del Ejército de Tierra, la Armada, los Marines y el Ejército
del Aire. Por ejemplo, un canal es el Canal del Pentágono, que emite
información sobre cuestiones de interés para los militares, tales como
hacer la mudanza cuando cambian de destino, casarse en el extranjero o
viajar con mascotas. A veces algunos dirigentes militares en Europa o
Washington ofrecen información actualizada sobre asuntos de
importancia. Estoy al día de las predicciones meteorológicas en el
mundo y ahora estoy familiarizada con las bases militares de Estados
Unidos en todo el mundo.
El horario de la programación cambia y
resulta difícil saber qué programas se van a emitir. Algunos son
habituales. Cada mañana me despierto con las noticias de la noche de la
ABC o la NBC, generalmente seguidas de la tercera hora del Today Show
(aunque no las dos primeras). Otros programas son más imprevisibles.
Me gustaría ver Modern Family, Homeland o Downton Abbey, pero es difícil
averiguar cuándo las emiten. Ponen Good Morning America todas las
noches a las diez y me he convertido en una gran seguidora de George
Stephanopoulos y Robin Roberts.
Me llevé un gran chasco
televisivo al no encontrar la ceremonia de los Globos de Oro en ninguno
de los canales, pero una medianoche Alan y yo estuvimos encantados de
poder ver el partido del campeonato de la AFC entre los Patriots de
Nueva Inglaterra y los Ravens de Baltimore. Estamos emocionados por que
los Pats vayan a estar en la Superbowl y les apoyaremos
fervientemente. Se emitirá en directo después de la medianoche aquí,
por lo que probablemente nos perderemos la mayor parte. Ya nos lo
contaréis todos.
Todos los años, Su Majestad el rey ofrece una
recepción para el cuerpo diplomático y la semana pasada asistimos a la
de este año. Es emocionante entrar en el Palacio Real para saludar al
rey Juan Carlos, la reina Sofía, el príncipe Felipe y la princesa
Letizia. La familia real nos muestra siempre su afecto y cordialidad.
Ocupan un lugar muy especial en este país y conocerles es un honor para
nosotros.
Disfrutamos de un par de excusiones especiales el mes
pasado. Nuestros amigos Bill y Donna Eacho (él es el Embajador de
Estados Unidos en Austria) nos invitaron, junto a los embajadores de
Estados Unidos ante la UNESCO, David y Kristin Killion, y ante Hungría,
Elena y Markos Kounalakis, a visitarles en Viena para asistir a algunos
de los famosos bailes de esta ciudad. Donna y Bill organizaron unas
clases de vals y de cuadrilla y nos invitaron a Gulasch, Schnitzel y
otros manjares vieneses. Con vestido largo y con frac con corbata
blanca asistimos a dos bailes, bailamos durante toda la noche y
observamos a la alta sociedad vienesa en acción. Intentamos bailar
incluso la cuadrilla. Ahora respetamos aún más a los bailarines de todo
tipo y damos las gracias a Donna y Bill por un fin de semana
verdaderamente memorable.
Pasamos el último fin de semana en una
zona bellísima de Extremadura, en el oeste de España. Ya he mencionado
que la caza es una actividad popular en algunos círculos españoles y que
rezuma tradición. Unos amigos nos invitaron a su “finca”, que es
realmente un lujoso complejo de caza con una espléndida casa principal y
una casa de huéspedes, todo ello en un magnífico terreno ajardinado.
La casa principal estaba decorada con trofeos de caza, como jabalíes,
corzos, cabras monteses y otras especies. La caza es una actividad muy
social en España. La noche anterior cenamos un grupo de treinta
personas, por la mañana desayunamos juntos y después de la caza nos
reunimos para un gran almuerzo. Las comidas son parte importante de la
experiencia y también son deliciosas. No a todos nos gusta la parte que
tiene que ver con la caza en sí, por lo que yo me quedé en la finca
paseando y leyendo. Los que fueron a cazar volvieron contando sus
hazañas. Como en excursiones anteriores, todo el mundo se viste para la
caza. Parece una escena de Downton Abbey: hombres y mujeres con la
indumentaria de caza, ante y cuero, lana fina y botas de montar.
Resultaba divertido admirar el aspecto de todo el mundo, y el paisaje
era impresionante. Lo hemos anotado en nuestra cuenta de inmersión
cultural y fue divertido pasar un fin de semana con antiguos y nuevos
amigos.
Desde la finca, Alan y yo fuimos a Cáceres, una
importante ciudad de Extremadura. Había estado allí anteriormente, pero
me hacía ilusión visitarla con Alan. La Ciudad Monumental está casi
totalmente intacta, con su antigua muralla, sus palacios, sus iglesias y
casas que se remontan al siglo XII. Muchos edificios tienen escudos
familiares, incluido el Palacio de Carvajal, construido entre los siglos
XV y XVI. Tenemos amigos en Madrid que se apellidan Carvajal y
descienden de la misma familia. No es muy habitual conocer a una
familia que puede rastrear su historia tanto tiempo atrás.
Cáceres
también tiene partes actualizadas, como el magnífico Hotel Atrio Relais
& Chateaux, con un restaurante con una estrella Michelín, donde
cenamos magníficamente. Para los viajeros empedernidos, tenéis que
añadirlo a la lista de visitas obligadas.
Como ésta es mi primera
carta del Año Nuevo, quiero desearos a todos Feliz 2012. Esperemos que
este año vayan solucionándose los difíciles problemas a los que el
mundo ha estado haciendo frente en 2011, y a todos los amigos que estáis
ahí os deseamos mucho amor, alegría y paz interior.
Con mis mejores deseos,
Susan
Las cartas están disponibles también en la página web de la Embajada de Estados Unidos en Madrid.