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Cartas desde España

Carta 6

26 de mayo de 2010
El vicepresidente Biden, Zapatero y el embajador Solomont, en el cuartel de la Brigada Paracaidista (foto: Embajada de EE.UU.)

El vicepresidente Biden, Zapatero y el embajador Solomont, en el cuartel de la Brigada Paracaidista (foto: Embajada de EE.UU.)

Si bien nuestro hogar está ahora en Madrid, Alan y yo tenemos algunas responsabilidades en EE.UU., estando nuestras hijas y familiares entre las más importantes. Por eso, cuando Stephanie nos dijo: “¿Voy a ser la única chica de la universidad a la que sus padres no la recojan después de acabar el curso?” contestamos rápidamente: “por supuesto que no, cariño, Mamá irá a buscarte". Así que volví a Boston, cogí el coche y me fui a Lafayette (Pensilvania), cargué el coche con sus cosas, y volvimos a casa. Ahora estaré un tiempito en Weston, con Steph, Becca, mi madre, y con otros familiares y amigos. A pesar de que esta carta proceda de EE.UU., todo lo que cuento a continuación se refiere a Madrid.

Hemos pasado unas semanas maravillosas desde la última vez que escribí. Siempre es arriesgado emplear superlativos al describir nuestra aventura, pero el pasado mes merece gran cantidad de ellos.

Hace alrededor de una semana, Alan y yo fuimos invitados a una audiencia con la Reina Sofía. De punta en blanco, fuimos al Palacio de la Zarzuela, el pequeño palacio moderno donde viven SS.MM. los Reyes. Está a unos 20 minutos del centro de Madrid, en un maravilloso terreno boscoso en las afueras. Antiguamente fue un coto de caza de la monarquía española, y al entrar en el recinto, vimos venados corriendo por el campo arbolado. Fuimos acompañados al despacho de S.M. la Reina, donde permanecimos una hora hablando sobre diferentes temas desde la carrera de enfermería de Alan hasta el arte (le llevamos unos libros bellísimos del Museo de Bellas Artes de Boston) y la gastronomía española, hasta su admiración por el Presidente Obama y los maravillosos países que representamos cada uno. Fue un honor conocer a Su Majestad. Es como nos habían comentado – cálida, generosa, inteligente, y de trato fácil. Ella y el Rey celebraron su 48º aniversario de boda el mes pasado y el Rey está recuperándose de la cirugía a la que le sometieron para quitarle un tumor benigno del pulmón.

También recibimos la visita recientemente del Vicepresidente Joe Biden. El Vicepresidente es el cargo más alto que ha visitado España en los últimos 9 años. Su visita fue maravillosa y un enorme éxito bilateral. El equipo de avanzadilla llegó unas semanas antes de la visita para comenzar los preparativos: muchas visitas, reuniones, etc. Tanto la avanzadilla como el equipo de la Embajada fueron maravillosos. Trabajaron mucho más de lo que podemos imaginar para asegurar que la visita resultase productiva y segura para el Vicepresidente. Joe Biden estuvo maravilloso. Entiende la importancia de los pequeños detalles y cómo la gente agradece el toque personal. Se reunió con toda la comunidad de la Embajada y agradeció al personal su dedicación al Servicio Exterior y a nuestro país. Reconoció los sacrificios que cada persona y su familia realiza para desempeñar su trabajo y expresó su gratitud. También habló del momento decisivo en el que se encuentra nuestro país y el mundo, y afirmó que tenemos ahora una oportunidad singular e histórica para hacer que las cosas sean distintas. Esa es la convicción que tenemos Alan y yo, así como una de las razones por las que nos consideramos tan privilegiados por poder participar en estos momentos. El Vicepresidente Biden no se marchó antes de sacar una foto con cada una de las 200 personas que vinieron a conocerle.

Marsha y Tom Alperin nos visitaron a mediados de abril con su hijo, Scott, de 16 años y un amigo de éste. Fue maravilloso recibirlos. Viajamos juntos a Sevilla, una capital regional de España donde se mantienen antiguas tradiciones. Comenzamos con el programa oficial. Alan se reunió con la Cámara de Comercio y le fue ofrecido un almuerzo con dirigentes empresariales. Las empresas agrícolas son muy importantes en esa región- hay muchos aceituneros. Las aceitunas españolas son sin discusión las mejores del mundo. Lo que averiguamos es que muchos otros países utilizan las aceitunas españolas para hacer su aceite de oliva. Comprobad los envases cuidadosamente y comprad el aceite del mismo país donde se cultivan las aceitunas. Recomiendo encarecidamente el muy sabroso y maravilloso aceite de oliva español.

Sevilla es una ciudad preciosa de Andalucía. En los siglos XII y XIII era la capital intelectual del mundo. Académicos judíos traducían la filosofía griega al árabe. Se dice que los Reales Alcázares de Sevilla fueron diseñados para los Reyes cristianos por arquitectos musulmanes y financiado por mercaderes judíos. Su estilo mudéjar resulta apabullante. Existía una judería próspera en Sevilla y, a pesar de la ausencia actual de una comunidad judía, se la está restaurando con esmero. La gran celebración tradicional de Sevilla es la Feria que dura una semana, alrededor de la cual programamos nuestra visita. Se celebra en un recinto ferial a unos kilómetros del centro. Originalmente era un mercado de ganado, pero hoy día cientos de miles de personas asisten y el espectáculo es extraordinario. Familias, empresas y organizaciones montan sus propias casetas en el recinto ferial. Se ofrecen comidas y entretenimiento en las casetas, donde se reúnen familias y amigos desde las primeras horas de la mañana hasta muy entrada la madrugada (toda la noche). Las mujeres visten los trajes sevillanos típicos (coloridos, ceñidos, magníficos). Se pone música de flamenco para bailar, y hay un espíritu de hospitalidad y de celebración en el aire. No me voy a avergonzar con las fotos, pero a las 2 de la madrugada allí estaba yo, bailando flamenco en una caseta con nuestros anfitriones, una de las muchas familias españolas maravillosas que nos han abierto las puertas. La Feria es también la época de las corridas de toros. Si Hollywood filmara una corrida de toros, la plaza de Sevilla sería el plató principal. Fuimos a una, siendo llevados hasta la plaza en un carruaje de caballos.

Seguimos siendo muy bien acogidos donde sea que vayamos. Junto con las maravillosas aceitunas y aceite de oliva, el vino español también es extraordinario. Hicimos un viaje maravilloso a la zona de la Ribera del Duero y a los viñedos y bodega de la familia Pérez Pascuas. Este viñedo de tercera generación produce vino que es del mejor de España. El paisaje es magnífico. Se produce el vino de forma natural y la tierra es tan húmeda que rezuma riqueza. El almuerzo con la familia era un acontecimiento intergeneracional y de varias horas – con todo tipo de alimentos preparados en una parrilla de leña. Se culminó con unas fuentes de chuletillas de cordero y con tantos vinos diferentes que perdí la cuenta. La rica uva tempranillo de Ribera del Duero merece conocerse. El almuerzo era tan copioso que Alan y yo nos quedamos dormidos en el coche en el camino de vuelta a casa. Íbamos con Arnold Chacon, el diplomático de mayor rango y Ministro Consejero de la Embajada. Arnold me ha comentado que muchos de los colaboradores de Alan en la Embajada le han insistido en lo mucho que trabaja y la energía que parece poseer. “Pues bien,” bromeó Arnold, “ahora sabemos cómo ralentizar al Embajador. Darle un copioso almuerzo con mucho vino.”

Después de esta fabulosa experiencia en la bodega, mi amiga Ann Kreis me invitó a Burgos, una pequeña ciudad a unas dos horas de Madrid en dirección noreste. A parte de visitar la magnífica catedral de Burgos, visitamos unos amigos de la familia de Juan Carlos, el marido de Ann. Intentaré describir esa increíble tarde. El primo de Juan Carlos, Tasquito, y su amigo Emilio también tienen un viñedo, pero su bodega está escondida en el paisaje de Ribera del Duero, literalmente, en unas cuevas. El acceso es una puerta en el monte; sí, literalmente una puerta en el monte. La puerta se abre a una increíble cueva subterránea que es como una pequeña casa. Tiene dos estancias para sentarse, cocinar y disfrutar, adosadas a una cueva para el envejecimiento y almacenamiento del vino. Son insuficientes las palabras. Es un oasis oculto – donde se preparan comidas a la lumbre de una chimenea de leña, con salchichas caseras, chuletitas de cordero lechal, y por supuesto, su propio vino. Su hospitalidad era más que excelente. Me recordaba la letra de una de mis canciones favoritas de los Grateful Dead— “spent some time in Utah in a cave up in the hills” (pasé un tiempo en Utah en una cueva en el monte) salvo que esta cueva se encuentra en España.

Sigo implicándome cada vez más en la vida de la Embajada, y he ofrecido varios actos en nuestra residencia. La primera era un café para 20 cónyuges de diplomáticos, y era como las Naciones Unidas verdaderamente. Pasé tiempo con los cónyuges de diplomáticos de Sudáfrica, Kenia, Líbano, Arabia Saudí, Israel, Suiza, Alemania, Italia, Gran Bretaña, Países Bajos, Canadá, Argentina, y Brasil. También he recibido a 50 mujeres del American Women’s Club (Club de Mujeres Americanas en Madrid) para tomar café y charlar. Alan y yo hemos sido los anfitriones de numerosos actos juntos, pero estos eran los míos propios.

También he empezado a hacer algunas amigas y recientemente salí con unas y lo pasé estupendamente. Empezamos en el magnífico Mercado de San Miguel en La Latina. Tomamos tapas de anchoa blanca, junto con una gran copa de cava. En la cena tomamos un gran Rioja, y luego pasamos a un tercer local después de la cena para terminar la velada a la una de la mañana con un gintonic. Lamentablemente, tuve que despertarme pronto al día siguiente y ¡hacer algo productivo! Hemos probado unas comidas muy buenas aquí, y nos hemos divertido hasta altas horas de la noche también. Es cada vez más fácil empezar a cenar a las 21 horas y no terminar hasta medianoche, pero no puedo decir lo mismo sobre levantarme a la mañana siguiente. Cenar tarde tiene su encanto. Estoy viendo que cuando empiezas la cena a las 21 horas tienes un tiempo de más en el día. Con un tiempo fantástico de primavera en Madrid, las calles están llenas por la tarde desde las 6 hasta las 9 con gente disfrutando de las terrazas, paseando y absorbiendo los últimos rayos de luz con una temperatura agradable.

Stella y yo seguimos paseándonos por todo Madrid. Le encanta ver otros perros, y resulta una gran rompehielos. La gente se para en la calle y pregunta: “Es una perrita?” Contesto “Sí, es perrita y muy amable.” Es muy fácil manejarse en Madrid a pie, y aunque ahora tengo un coche, solo lo he utilizado 4 veces. Es mucho mejor caminar.

Sigo maravillada al observar a Alan en acción. Nunca le he visto más feliz en el trabajo. Está como un pez en el agua, en su salsa. Reuniéndose con altos responsables del gobierno, tratando cuestiones económicas, dirigiéndose a grandes grupos o trabajando con sus principales colaboradores, en todo se supera. Es inteligente, está interesado en todos los temas, y es capaz de verter nueva luz sobre los temas. También sabe bajar el balón y marcar algunos goles.

Hay mucho más que contar – nuestro creciente interés en el deporte en España (Alan asistió al partido de tenis Nadal-Federer, y hemos asistido juntos a varios partidos de fútbol); la llegada de nuestra colección de “Arte en las Embajadas,” ha transformado la residencia; sentimos una gran felicidad cuando nos reunimos con gente joven. Recientemente hablamos con un grupo de 60 estudiantes de las universidades de Tufts y Skidmore que estudian en Madrid. Pero, os hablaré de algunas de estas cosas en mi próxima carta. ¡Esta ya es bastante larga!

Pero sí tengo un último comentario.

Puede que os acordéis a partir de mi última carta, que la comunidad de la Embajada en Madrid creó un jardín orgánico en un terreno de nuestra residencia como parte de un esfuerzo para hacer la Embajada más “verde”. He asumido la dirección de este proyecto, con la idea de recalcar sobre aspectos como la preparación de comidas saludables, la comida sana, y el estilo de vida saludable, así como la necesidad de cuidar de nuestro planeta.

Esto es un extracto de las palabras que pronunció Alan cuando inauguramos el jardín:

"Nuestro jardín será una prueba viva del mensaje medioambiental clave ‘no desperdiciar, no necesitar.’ Es un mensaje que Susan aprendió siendo niña, cuando se le enseñó a reutilizar el papel antes de saber escribir en él. Aprendió a reciclar antes de poder ni pronunciar la palabra. Entendió el valor de nuestro planeta antes de saber lo que era tal cosa. Aprendió estas lecciones de su padre, Leonard Lewis. Falleció el mes pasado, pero sé que le hubiera gustado este jardín – y su mensaje.

Por tanto, en nombre de la comunidad de la Embajada, quiero rendir homenaje al hombre que llamamos Len, Dad, Daddy, Poppy o Leonard, y las enseñanzas que dio a su hija y a todos los que le conocimos y le quisimos, al designar la huerta de la Embajada con el nombre de Jardín Memorial Leonard Lewis."

Alan quiere que explique que no era su idea, sino que la de comunidad de la Embajada. Me siento muy honrada por este tributo a mi padre y por formar parte de esta comunidad tan atenta.

Hasta la próxima carta,

Susan Solomont